Happy Gilmore 2 ya está en Netflix
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Happy Gilmore 2 ya está en Netflix España: Adam Sandler y Bad Bunny, el dúo que nadie pidió… pero que funciona

Sí, has leído bien. No es un meme. Es real y está en Netflix: Adam Sandler ha vuelto con Happy Gilmore 2… y esta vez lo acompaña nada menos que Bad Bunny. ¿Suena a locura? Pues lo es. Pero también es divertidísima.

Porque cuando juntas a un golfista con malas pulgas que lanza palos como si fueran búmerangs, con un reguetonero que se convierte en su caddie callejero, el resultado solo puede ser una cosa: puro caos.

¿Qué es Happy Gilmore 2 y por qué ahora?

Vamos a ponernos en contexto. La primera Happy Gilmore es una peli de 1996 donde Adam Sandler interpreta a un jugador de hockey fracasado que termina jugando al golf con estilo de pandillero. Absurda, ridícula… y una joya de culto para millones de fans.

Pues bien, casi 30 años después, Sandler ha dicho: “¿Y si lo volvemos a hacer?”. Pero esta vez:

  • Happy ya es un veterano cascarrabias.
  • El golf ha cambiado (ahora hay influencers, drones y patrocinadores veganos).
  • Y para adaptarse a los nuevos tiempos, necesita ayuda. Entra en escena… Benito.

Sí, Bad Bunny aparece como El Caddie del Pueblo, un tipo que no tiene ni idea de golf pero sí de moverse entre famosos y escándalos virales. Y aunque al principio parece más un estorbo que un aliado, la química que tiene con Sandler es… inesperadamente buena.

¿Y funciona?

Contra todo pronóstico: sí.

  • La peli no se toma en serio ni un segundo, y eso es justo lo que la hace funcionar.
  • Hay gags tontos, cameos absurdos (espera a ver quién aparece como árbitro de torneo), y homenajes constantes a la original.
  • Sandler está en su salsa, pero no repite chistes viejos: los reinventa con mucha más mala leche.
  • Y Bad Bunny… oye, el tipo tiene carisma. No es Daniel Day-Lewis, pero para este papel, cumple y hasta se marca un par de escenas que te van a hacer reír de verdad.

Escenas locas, cameos inesperados y un torneo final digno de videojuego

Si hay algo que Happy Gilmore 2 hace bien es tirarse de cabeza al humor absurdo sin frenos. Aquí todo vale: coreografías con carritos de golf, peleas en medio del green, un rap improvisado en medio del torneo y un hoyo 18 tan ridículamente épico que parece sacado de Mario Golf con hongos mágicos.

Entre las escenas que más están dando que hablar:

  • Una secuencia a lo Fast & Furious, pero con buggies de golf tuneados.
  • Un entrenamiento donde Happy intenta enseñarle a Bad Bunny cómo usar un palo… y acaban golpeando accidentalmente a un influencer deportivo.
  • Un torneo retransmitido como si fuera un combate de boxeo, con comentaristas, efectos de sonido y hasta una ola de público coreando “¡Bad Bunny, baby!”.
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¿Es una gran película? No. ¿Vale la pena? Totalmente.

A ver, nadie va a nominar esto a los Oscar, ni falta que hace. Happy Gilmore 2 es una carta de amor a los fans de la comedia estúpida bien hecha. De esas pelis que sabes que son tontas, pero te ríes igual, y a veces hasta sueltas una carcajada que te hace sentir que ha valido la pena.

Es como ver un partido entre colegas en el parque, pero con una superproducción detrás. No todo el cine tiene que ser profundo, y esta peli lo entiende muy bien.

Además, se nota que Sandler se lo ha pasado genial volviendo al personaje. Y Bad Bunny… oye, el tío ha sabido reírse de sí mismo, y eso siempre suma puntos.

En resumen: si necesitas desconectar, esta es tu peli

Happy Gilmore 2 no viene a revolucionar el cine. Viene a hacerte reír con una mezcla de nostalgia noventera y locura postmoderna, y lo hace con estilo propio. Te guste el golf o no, si te gustó la primera, esta secuela te va a sacar más de una sonrisa.

Y si no viste la original… igual te da por buscarla después de ver esta. Porque hay cosas que, aunque parezcan una tontería, son pura diversión.

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