Crítica de Scream 7: ¿merece la pena? La primera mala de la saga

Crítica de Scream 7: ¿merece la pena? La primera mala de la saga

Crítica de Scream 7: ¿merece la pena? La primera mala de la saga

Con un 34% en Rotten Tomatoes y un 36 en Metacritic, Scream 7 acaba de arrebatarle a Scream 3 el dudoso honor de ser la peor valorada. Analizamos por qué, a pesar de recuperar a Neve Campbell y a Kevin Williamson, la fórmula ha hecho aguas. Spoiler: los asesinos son un despropósito.

Vale, vamos a hablar de la que duele. Porque si hay una frase que los fans de Scream repetíamos como un mantra era esa de «no hay malas películas de Scream». Bueno, pues ya podemos jubilar la frase. Scream 7 acaba de llegar a los cines y, con un 34% de aprobación en Rotten Tomatoes y un 36/100 en Metacritic, se ha convertido oficialmente en la peor valorada de toda la franquicia, superando en «hazaña» a la hasta ahora colista, Scream 3 . Y lo más grave no es la nota, sino el consenso: es la primera que muchos críticos califican abiertamente de «mala» .

Lo más loco del asunto es que, en paralelo, está arrasando en taquilla: 64 millones en Estados Unidos y casi 100 a nivel global, el mejor estreno de la historia de la saga . Es decir, tenemos el caso paradigmático de la película que todo el mundo va a ver pero de la que nadie sale contento del todo. Y nosotros, que la hemos visto (y salimos con una mezcla de decepción y perplejidad), vamos a contarte por qué esto no hay por dónde cogerlo. Ojo, que vienen spoilers de los de verdad.

💀 Dato para llorar (o reír)

La saga Scream había mantenido un nivel de aprobación en crítica bastante digno durante 30 años. La peor hasta ahora era Scream 3 con un 45% en Rotten Tomatoes. Scream 7 ha llegado y la ha dejado en pañales con un 34% . Y eso que recuperaba al creador, Kevin Williamson, como director.

El problema de base: una producción maldita

Kevin Williamson dirigiendo una escena de Scream 7 en el set de rodaje

Antes de hablar de la película en sí, hay que entender de dónde viene. Esto nació muerto. Recordemos: despidieron a Melissa Barrera por sus comentarios en redes, Jenna Ortega salió por patas en solidaridad, y el director Christopher Landon también abandonó el barco diciendo que «todo se vino abajo» . El proyecto original, que iba a continuar la historia de las hermanas Carpenter, se fue al garete.

Y entonces, como un acto de desesperación, llamaron a Kevin Williamson, el guionista original de las dos primeras, para dirigir. Y llamaron a Neve Campbell con un talonario de 7 millones de dólares para que volviera a ser Sidney Prescott . Sobre el papel, sonaba a sueño húmedo de cualquier fan. Pero en la práctica, construir una película sobre los escombros de otra y con prisas no suele salir bien. Y no ha salido.

Lo que tenemos es un Frankenstein narrativo que intenta ignorar lo ocurrido en las dos entregas anteriores (las de Radio Silence) pero sin atreverse a borrarlas del todo. Las hermanas Carpenter no existen, pero los gemelos Meeks-Martin (Mason Gooding y Jasmin Savoy Brown) sí están, aunque reducidos a cameos glorificados . El resultado es un batiburrillo que no sabe si quiere ser una secuela directa de Scream 4 o un reinicio en toda regla.

La falta de frescura: ¿dónde está el meta-comentario?

Si hay algo que definía a Scream era su capacidad para analizar y satirizar el género del terror mientras lo ejecutaba. Eso, en Scream 7, brilla por su ausencia. Como bien señala Variety, Williamson «ha vuelto a lo básico, pero el resultado es una secuela que, aunque asiente en la dirección de ser seductoramente enrevesada, es realmente… básica» .

La autoconciencia que hizo afiladas las primeras películas ha desaparecido casi por completo. Varios críticos coinciden en que Scream 7 parece «extrañamente desinteresada en diseccionar su propia existencia» . Y eso, en una saga que se construyó sobre esa premisa, es un pecado mortal. Lo peor es que, sin ese ingrediente, lo que queda es un slasher genérico, de esos que la propia franquicia habría ridiculizado hace 30 años.

Den of Geek lo remata con una frase lapidaria: «Es una copia al carbón de la película original de 1996, excepto donde importa. Juega más como otros knockoffs de los 90 que se desvanecieron en el olvido» . Y es que duele ver a Williamson, el hombre que revolucionó el género, entregando algo tan plano.

William Bibbiani, crítico de TheWrap William Bibbiani (TheWrap)

«No es que Scream 7 sea una mala película de la saga. No hay malas películas de Scream (todavía). Incluso la peor es aceptable, y esta es la peor.»

Reseña para TheWrap

El reparto: Neve se salva, los jóvenes naufragan

Vamos a lo positivo, que algo hay. Neve Campbell está fantástica. La crítica coincide en que es lo mejor de la película con diferencia. The Hollywood Reporter dice que «sigue siendo el corazón emocional» y que su regreso evita que la experiencia sea «una pérdida total de tiempo» . Sidney Prescott sigue siendo un personaje con entereza, y cuando Neve se pone el chándal y el teléfono, se nota que ha vuelto a casa.

También Courteney Cox se lleva buenas palabras. Su Gale Weathers sigue teniendo esa mezcla de ambición y mala leche que tanto nos gusta. Y los cameos de los gemelos Meeks-Martin (Jasmin Savoy Brown y Mason Gooding) son de lo poco que funciona, aunque sea por inercia de las pelis anteriores .

Pero luego está el nuevo reparto juvenil. Y aquí el problema es grave. Isabel May interpreta a la hija de Sidney, Tatum (sí, como la hermana de Dewey), y aunque los críticos reconocen que tiene talento, el guion no le da nada con lo que trabajar . Es un personaje plano, sin chispa, que no logra conectar. Y el resto del grupo de sospechosos es directamente olvidable. Den of Geek los llama «Core Snore» (algo así como «el grupo del sueño») . Y duele decirlo, pero es cierto: no hay ningún personaje juvenil que te importe lo más mínimo. Cuando empiezan a morir, da igual quién caiga.

Incluso Joel McHale, que hace del marido de Sidney, aparece tan poco que apenas deja huella, aunque los momentos que comparte con Neve son de los pocos tiernos de la película .

Los Ghostfaces: el mayor despropósito de la saga

Escena de la revelación de los asesinos en Scream 7 con los personajes en el suelo

Y llegamos al meollo. Al motivo por el que esta crítica tiene sentido. Los asesinos. El gran misterio de cada entrega. En Scream 7, la revelación es, según la práctica totalidad de críticos, un absoluto fracaso. Digital Spy lo dice sin tapujos: tiene «una de las peores revelaciones de Ghostface de la serie» .

Sin entrar en spoilers masivos (aunque cuidado, que esto es una crítica y hay que mojarse), el problema es que los asesinos no tienen peso narrativo. Aparecen tan poco que cuando se quitan la máscara, la reacción del público no es de sorpresa, sino de «¿y este quién es?». La motivación, que suele ser el fuerte de la saga, aquí es confusa y poco desarrollada. The Guardian habla de una «explicación chapucera hecha sobre la marcha» que no parece que fuera un gran plan desde el principio .

Y luego está el tema de los «posibles retornos». Sin desvelar demasiado, hubo rumores de que volverían personajes clásicos. Y sí, hay algún cameo, pero la mayoría son más bien apariciones testimoniales que no aportan nada a la trama.

Lo peor de todo es que el misterio, ese juego del gato y el ratón que hacía que quisiéramos adivinar al asesino, aquí es tan predecible o tan incoherente que da igual. Como dice Screen Rant, la película resulta «nada más que una pérdida de tiempo» para los fans de la franquicia .

🎭 El spoiler que no es spoiler

Vale, vamos a soltar una pista sin desvelar identidades: los dos asesinos son personajes que aparecen tan poco que cuando se revelan, te quedas con cara de «¿en serio?». Y su motivación tiene que ver con el «legado» de Woodsboro, pero de una forma tan forzada que parece sacada de un fanfic mal escrito. Ni siquiera la presencia de Neve Campbell salva ese monólogo final.

Las muertes: lo único que se salva (a medias)

Si hay algo en lo que la mayoría de críticas coinciden es en que las muertes son brutales. De hecho, Scream 7 tiene algunos de los asesinatos más sangrientos y creativos de la saga. Peter Gray de The AU Review destaca «un despacho brutal que involucra un grifo de cerveza» como uno de los momentos más memorablemente truculentos de la serie . También hay una muerte en un escenario de teatro que promete ser de las que se recordarán.

El problema es que las muertes, por sí solas, no hacen una película. Y aunque el nivel de gore es alto y algunas secuencias están bien coreografiadas, la falta de tensión lastra el conjunto. Screen Rant apunta que, aunque son más viciosas que antes, nunca llegan como resultado de una «auténtica construcción de tensión» . Es decir, matan por matar, sin ese suspense que hacía que las originales fueran angustiosas.

La banda sonora de Marco Beltrami, eso sí, sigue siendo un diez. Cuando suena el tema clásico, se te ponen los pelos de punta. Pero hasta eso sabe a poco cuando lo envuelve todo es una sensación de «ya lo hemos visto todo antes y mejor».

¿Merece la pena entonces?

Esta es la pregunta del millón. Y la respuesta es… depende. Si eres un fan acérrimo, de los que necesitan ver todas las entregas aunque sea por compromiso, seguramente la verás igual. Y tendrás algún momento de disfrute gracias a Neve y a algún que otro susto bien colocado. Además, el visionado en sala con amigos siempre ayuda a digerir las partes malas.

Pero si eres un espectador casual, o un fan que espera algo del nivel de las dos primeras, o incluso de la quinta y sexta… te vas a llevar un chasco de órdago. Esto es, como dicen muchos críticos, la primera película realmente floja de la saga. La que rompe la racha. Y duele decirlo, porque el cariño por los personajes y por lo que representan es enorme.

Lo peor es que el final no cierra nada y deja todo preparado para una octava parte que, viendo los datos de taquilla, va a existir sí o sí. Pero con este nivel de calidad, igual sería mejor dejar a Sidney Prescott en paz de una vez. Como dice Den of Geek, si la tesis de Scream 7 es que esta serie es Sidney Prescott, «quizás es hora de dejar a la pobre en paz» .

Conclusión: la primera mala, pero no la última

Scream 7 es la prueba de que ni el regreso del creador ni el de la protagonista original garantizan el éxito creativo. Es una película hecha con prisas, lastrada por polémicas externas y que intenta contentar a los fans con nostalgia mal digerida en lugar de ofrecer algo nuevo. El resultado es plano, poco meta y con unos asesinos que son, sencillamente, un despropósito.

En datos brutos, es un éxito arrollador. En términos de legado, es un tropezón importante. La buena noticia es que, incluso en su peor momento, la franquicia ha demostrado una capacidad de resiliencia en taquilla que asusta. La mala es que los estudios aprenderán la lección equivocada: que da igual lo mala que sea, la gente irá a verla. Y eso, a la larga, es lo que mata las sagas.

Nosotros, por si acaso, seguiremos viéndolas. Pero con el corazón encogido y esperando que la octava, si llega, sea mejor. Aunque viendo el listón, no sería difícil. Si quieres saber más sobre el reparto o los datos de taquilla, te dejamos aquí los enlaces.

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