Tully: Una parte de mí

RESEÑA
Foto por: IMDB

El tono humorístico, la feminidad honesta y la cultura pop culposa lo encuentras en Tully.

Por Maximiliano Torres / @amaxnopoder

Desde su debut como guionista con Juno (2007), Diablo Cody no había estado tan congraciada con crítica y audiencia (al menos en su natal Norteamérica) como ahora, con Tully: Una parte de mí (Tully), drama con respiros cómicos que la reúne con el director Jason Reitman y Charlize Theron como protagonista después de la lograda, aunque desapercibida Adultos jóvenes (Young Adult, 2011). Si bien es Reitman quien está a cargo de la realización de la cinta, la autoría recae más en Cody. Basta notar el tono humorístico, la feminidad honesta y la cultura pop culposa que abundan en sus historias y aquí se apoderan de cada escena. 

Tully: Una parte de mí es la odisea doméstica de Marlo (Theron); ex-profesionista, ama de casa, madre de dos niños pequeños y próxima a dar a luz una vez más. Viendo los efectos de esta carga física y emocional en ella, su hermano le regala los servicios de Tully (Mackenzie Davis), una niñera nocturna que se haría cargo de la recién nacida en los días posteriores al parto. Al comienzo, Marlo se rehúsa a ser, en su opinión, la clase de madre insensible y burguesa que dejaría a una extraña crear un lazo afectivo con su hija. Después de dar a luz, la tercera ronda de maternidad pone a prueba su mentalidad, haciéndola aceptar la ayuda de Tully. Calmando llantos, limpiando el desorden y conversando con Marlo, Tully es su salvación. En el fondo, esta chica milagrosa no deja de parecerle una presencia extraña. ¿Quién es y por qué tienen tantas cosas en común?

Sustentada por una valiente actuación de Charlize Theron, quien se aleja kilómetros de su zona de confort (y definitivamente no se inspiró en Pinterest para este brutal retrato de la maternidad), Tully hace de la experiencia postparto un preciso género dramático. Y por más exhaustiva que es su visión, la dirección de Reitman tiene matices que nos recuerdan que el suplicio de su protagonista es, en todo momento, un acto de amor. El desencanto con que está narrada no es la clase de entretenimiento que uno acompaña con palomitas; a la vez, su representación es tan honesta que reconforta.

 

Tully: Una parte de mí (Tully, EU, 2018)

Dir. Jason Reitman (Amor sin escalas, Jóvenes adultos)

Con: Charlize Theron, Mackenzie Davis, Mark Duplass, Emily Haine

Duración: 95 minutos

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