Máquinas mortales

RESEÑA
Foto por: Universal Pictures

Su originalidad planteada durante la primera media hora se esfuma cruzando la línea del segundo acto.

Por Maximiliano Torres / @amaxnopoder

En el futuro planteado por Máquinas mortales (Mortal Engines, 2018) la civilización colapsó debido a un suceso conocido como “La Guerra de Sesenta Minutos" y se reconstruyó a sí misma en ciudades sobre ruedas que se movilizan por el mundo. Las más débiles viven acechadas por aquellas más poderosas para ser cazadas en un acto de dominación en el que, literalmente, son engullidas por las fauces mecánicas de la ciudad cazadora.

En medio de esta barbarie se abre paso Hester Shaw (Hera Hilmar), una joven que busca llegar a Londres, que en el futuro es la ciudad rodante más depredadora. Movida por un deseo de venganza personal contra uno de los gobernantes de Londres, Hester hace alianza con Tom Natsworthy (Robert Sheehan), un marginado sin nada que perder, quien le seguirá el paso en su plan de impedir que los londinenses continúen destruyendo lo que queda del planeta. 

Universal Pictures

Las ciudades depredadoras sobre ruedas funcionan como sólida base para este mundo fantástico al igual que nos dicen mucho del mundo actual: los extremos del capitalismo, la dependencia en energías no renovables, la devastación ambiental. La escena introductoria de Máquinas mortales tiene la urgencia de una cinta decidida a ocupar un lugar entre las franquicias que acaparan el mercado.

Cuando el título de la película aparece, al término de una persecución en la que vemos cómo Londres engulle a una pequeña ciudad que luchó ferozmente por su supervivencia, el director Christian Rivers nos tiene comiendo de su mano. Estamos en un postapocalipsis más enfocado en imaginar las dinámicas de la civilización del futuro y menos insistente en la atmósfera desoladora de los mundos distópicos.  

Universal Pictures

Este aire de originalidad se esfuma cruzando la línea del segundo acto. Personajes, subtramas y giros de trama comienzan a parecerse sospechosamente a sagas demasiado queridas por fandoms demasiado celosos, que no tardaron en hallar las similitudes y montaron en cólera en redes sociales. (Nombrar de qué película es esta afición sería spoilear)

Peor aún; su desenlace es víctima de la tendencia narrativa más aborrecible: la aparición de una memoria USB que la protagonista necesitará obtener para poner fin al caos. Máquinas mortales nos tendrá de su lado en su primera media hora. Después, será imposible defenderla.

Máquinas mortales
Mortal Engines

Nueva Zelanda, 2018
Dir. Christian Rivers
Con: Hugo Weaving, Hera Hilmar, Robert Sheehan, Jihae
Estreno en México: 1 de enero, 2019

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