LA GRAN FUGA, una película genérica que pasará sin pena ni gloria

RESEÑA
Foto por: Paramount Pictures

Scott Eastwood protagoniza una cinta de crimen, acción y autos clásicos de lujo.

En La gran fuga (Overdrive, 2017), Scott Eastwood, el hijo del legendario Clint Eastwood, interpreta a un talentoso criminal que, con la ayuda de su medio hermano, se dedica a robar coches clásicos de lujo. En Marsella, Francia, ambos están listos para su próxima misión: hurtar un carro que fue comprado en una subasta por más de $40 millones de dólares. 

Eventualmente, y a pesar de algunas dificultades a la hora de ejecutar la operación, los hermanos terminan con dicho vehículo, solo para descubrir que un peligroso jefe criminal y coleccionista de autos lo había adquirido en la subasta; obviamente de aquí surge el principal conflicto de la película, una vez que los hermanos le prometen al criminal -con tal de que les perdone la vida- que le robarán a su rival un Ferrari extremadamente valioso. 

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La gran fuga remite a muchas otras cintas de crimen y autos, sobre todo a The Italian Job (1969) por su estructura. Como en aquél clásico británico, aquí los protagonistas también reúnen a un equipo que los ayudará a llevar a cabo un plan bastante complejo en una ciudad europea. Sin embargo, La gran fuga carece, para empezar, de personajes interesantes, siendo más bien un desfile de actores jóvenes cuyas interpretaciones no pasan de lo superficial. 

Ana de Armas (la española que destacó en Blade Runner 2049), por ejemplo, está totalmente desperdiciada en el papel de la novia del protagonista que insiste en trabajar a su lado; hay otros personajes menores, parte del equipo de los hermanos, que se quedan cortos en un intento por inyectarle dinamismo y humor a la historia. En el caso de los hermanos, Scott Eastwood está lejos, muy lejos de tener una gran personalidad como su padre, sin importar su parecido físico; Scott es algo así como la versión fresa y frívola del Clint joven. Freddie Thorp, como el hermano menor, también encaja en esta descripción. 

Lo mejor de La gran fuga está exclusivamente pensado para los amantes de los autos, porque la cinta reúne modelos clásicos verdaderamente hermosos y de muchas marcas. El problema es que una vez que ya vimos los autos, no hay mayor profundidad en la trama ni intensidad en las escenas de acción. La gran fuga está más cercana al cine banal de explosiones y choques que a la audacia de las escenas de acción y persecuciones de algo como The Italian Job

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¿Por qué vale la pena verla?

Si te gustan los automóviles, seguramente disfrutarás la aparición de los modelos clásicos. Varios de estos autos sí son manejados en la película, aunque la mayoría queda fuera de las escenas de peligro. En general, La gran fuga tiene algunos momentos decentes de acción, aunque hubiéramos agradecido una mayor intensidad. 

¿Por qué no vale la pena verla?

La trama es predecible aún con su supuesto gran giro. Hay situaciones y personajes que parecen más de relleno para llegar a los 90 minutos de duración, y como ya dijimos, los protagonistas no tienen personalidad. En conclusión, una cinta genérica que pasará sin pena ni gloria.

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