BABY: EL APRENDIZ DEL CRIMEN es la perfecta combinación de acción, música y romance

RESEÑA
Foto por: Sony Pictures
2017-08-10

Edgar Wright está de regreso con intensas persecuciones en coche, un gran soundtrack y también una emotiva historia de amor.

Edgar Wright es un fanático del cine de acción, como quedó claro desde su segunda película Hot Fuzz: Super policías (Hot Fuzz, 2007). De las diversas variantes del género, Wright tiene una particular pasión por las intensas persecuciones, magistralmente ejecutadas por directores de antaño del calibre de William Friedkin (The French Connection, 1971), George Miller (Mad Max, 2015) y Walter Hill (The Driver, 1978). Al mismo tiempo, es bien conocido que el director británico es bastante musical, así que para su quinto largometraje Baby: El aprendiz del crimen (Baby Driver, 2017) -el primero desde su catastrófica salida del proyecto de Ant-Man (2015)- decidió unir dos de sus grandes pasiones, apostando por el cine de género que no deja de ser personal.  

Tal y como el protagonista de The Driver (1978), Baby (interpretado por el joven Ansel Elgort) es un genio a la hora de conducir, aunque su talento es aprovechado por criminales que le pagan para poder escapar luego de realizar algún acto ilícito. Desde la primera secuencia (que de hecho ya está disponible legalmente en YouTube), Wright se erige como un gran discípulo de los cineastas que filmaban persecuciones reales, y lo hace en plena era del CGI, lo cual es aún más valioso. Las imágenes se mezclan con la música de manera perfecta y cada movimento es preciso, en la antesala de una de las películas de acción más intensas de los últimos años. 

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El universo que surge a partir de un ejercicio de estilo es habitado por personajes que hablan sobre música, gags hilarantes y muchas referencias a la cultura popular, algo característico de los demás trabajos del director. Pero Baby: El aprendiz del crimen también se ocupa en brindarle un trasfondo lleno de corazón a su protagonista, quien en un momento de la trama solo buscará alejarse del crimen - y de los peligrosos personajes de Kevin Spacey, Jamie Foxx, Jon Hamm y Eiza González - para proteger a su enamorada (Lily James como Debora) y a su padrastro sordomudo (CJ Jones). Es así como Edgar Wright acompaña secuencias de adrenalina pura con una emotiva historia de amor y redención, todo al ritmo de una selección musical cuidada hasta el más mínimo detalle. 

¿Por qué vale la pena verla? Luego de la Trilogía CornettoScott Pilgrim vs. los ex de la chica de sus sueños (Scott Pilgrim vs. the World, 2010), Wright se había establecido como una de las voces más frescas del cine y Baby: El aprendiz del crimen simplemente continúa mostrando una evolución. La acción y la música permanecerán contigo por mucho tiempo. 

¿Por qué no vale la pena verla? Baby: El aprendiz del crimen es una cinta redonda por donde se le vea, aunque quizás pueda desconcertar a algunos el estilo desmesurado del director. 

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