Isaac Ezban nos cuenta todo sobre “Parallel”

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En los últimos meses, el joven director mexicano ha estado presentando su tercera película, y primera hablada en inglés, en algunos de los festivales especializados en cine de género más importantes del mundo. Recientemente estuvo en la onceava edición de Mórbido Fest y ahí platicó con Sector Cine sobre varios temas relacionados con su nueva cinta.


Por Jonathan Eslui / @JonathanEslui


El nombre de Isaac Ezban comenzó a llamar la atención dentro de la industria cinematográfica mexicana tras el estreno de su primer largometraje, El incidente (2014), un viaje demencial con una atmósfera de ciencia ficción clásica al más puro estilo de un capítulo de La dimensión desconocida en el que diferentes personas quedan atrapadas en espacios infinitos de los cuales no son capaces de salir. Posteriormente, con Los parecidos (2015), el realizador volvió a llamar la atención por su facilidad de manejar un género que no se hace comúnmente en el Cine Mexicano pero que le ha dado buenos resultados y que lo ha puesto entre los directores promesa a los que hay que seguir.

Tras dirigir dos producciones nacionales, el también guionista regresa con un nuevo filme en este 2018, el cual marca un importante paso en su carrera debido a que es el primero que hace fuera de México con más recursos, un estudio internacional y un guion que no fue escrito por él. Parallel se ha presentado en diversos festivales alrededor del mundo y recientemente formó parte de la programación del Mórbido Fest, encuentro para los amantes del terror, la fantasía y la ciencia ficción en el que Ezban ha tenido éxito en el pasado y al que ha regresado triunfante con un proyecto más ambicioso con el que sin duda continúa su evolución como cineasta.


La historia de Parallel sigue a cuatro amigos que trabajan en crear una app que puede resolver sus problemas financieros. Cuando las cosas les salen mal y parece que tendrán que rendirse para hacer algunos cambios importantes en sus vidas, los personajes encuentran un portal que les permite viajar a realidades paralelas, algo que les ayudará a resolver todo lo que está mal y que les permitirá tener todo lo que siempre han querido, al menos hasta que comienzan a darse cuenta de los riesgos que pueden surgir al viajar entre los multiversos.


El tercer largometraje de Isaac Ezban es un relato de ciencia ficción sobre la ambición que muestra de manera realista los riesgos que hay al intentar controlar con intenciones egoístas una fuerza que podría cambiar al mundo. Se trata de una propuesta cinematográfica fresca que resulta bastante entretenida; combina una historia atractiva que incluye personajes por los que es fácil sentir cierta empatía con elementos propios de géneros como la comedia, el terror, el thriller y el drama, todo en medio de un contexto syfy que una vez más, como ha pasado con los dos trabajos anteriores del director, nos remite directamente a La dimensión desconocida.   


Después de la primera de dos proyecciones de Parallel en Mórbido Fest, Sector Cine platicó con Isaac Ezban sobre su nueva película y esto fue lo que nos dijo.


¿Cómo fue trabajar con un guion que no era tuyo, cómo le inyectaste tu estilo y qué cambios hiciste en la historia?

Desde que leí el guion se sentía como algo que yo pude haber escrito, como algo que tenía mi estilo, y yo ya tenía ganas de dirigir algo que fuera escrito por alguien más, pero que pudiera tener mi estética y que tratara los temas que a mí me gustan. Le agregué muchas cosas al guion, a mí me gusta mucho cuando la ciencia ficción te sirve para hacer una reflexión sobre algo y aquí me pareció interesante hacer una reflexión sobre lo que es la ambición, sobre cómo es esta fuerza que nos hace a los hombres ser todo lo increíbles que somos, pero que también es destructora. Quise jugar mucho con ese tema. Me gusta mucho que se siente más como una película de personajes, y en ese sentido yo agregué muchas subtramas. También cambié el final porque no quería que se sintiera solo como un final feliz, quería que fuera un final más enigmático que te dejara pensando.


Durante la película, cuando los protagonistas se encuentran en su realidad, la estética está saturada por una paleta de colores cálidos, mientras que en las realidades paralelas eso cambia y hay una paleta de colores fríos, ¿cómo decidiste usar este efecto para distinguir en qué realidad se encuentran los personajes y por qué?
En realidad, eso fue un juego que hice con Karim Hussain, el director de fotografía, fue excelente. Hablamos mucho de cómo queríamos que fuera muy claro distinguir los mundos paralelos. Por un lado, la película va muy rápido y yo no quería que en algún momento el espectador se confundiera de cuándo aparecía un mundo paralelo y cuándo no. Por otra parte, creo que es interesante que se pueda distinguir cuándo ves un mundo paralelo y cuándo no. Planeamos que cada vez que fuera una escena en este mundo se filmara con lentes esféricos, y cada que fuera en el mundo paralelo se usaran lentes anamórficos que incluso viñetean en los lados y deforman. Por otra parte, está el uso de la cámara: cada vez que están en este mundo, es una cámara muy clásica, y cada vez que están en un mundo paralelo, es una cámara que se mueve mucho, ahí todo es steadycam con movimientos calculados y esto también es para dar la sensación de que estás en un sueño o en mundo al que no perteneces y donde estás perdido.


¿Cuánto tiempo tuviste para preparar a los actores y para ensayar las escenas antes de comenzar a filmar?

Todos los actores fueron súper profesionales, se metieron en sus personajes, investigaron mucho, vieron las películas de referencia y lo tuvieron todo claro, pero no los vi con tanto tiempo antes, de hecho el casting se cerró dos meses antes de comenzar a trabajar en la película. Durante la preproducción tuve algunos momentos con ellos por Skype, luego llegamos a la filmación cinco días antes, salimos para conocernos, después hicimos una lectura larga del guion, tuvimos dos días de ensayos y arrancamos. 


¿Cuánto tiempo duró el rodaje?

Fueron 23 días, que es muy poco para los tiempos en los que estamos acostumbrados a filmar en México (las películas se filman en seis o siete semanas, estamos malacostumbrados). Todo fue muy rápido, si el llamado era a las 7:00, ya estabas filmando a las 7:05.

La edición es uno de los elementos más sobresalientes en la cinta, ¿qué tan involucrado estuviste en ese proceso después de que terminó el rodaje?

El editor fue Ben Baudhuin, quien es un gran editor. Él terminó un corte mientras yo seguía filmando, entregó un corte que duraba dos horas y media, luego de eso nos sentamos juntos y estuve con él puliendo la película durante cuatro meses, él aportó muy buenas ideas. También existe un director's cut que dura una hora con 56 minutos, que no tiene postproducción. Al final la película terminó durando una hora con 36 minutos.  


¿Ya tienes fechas programadas para el estreno comercial en cines?
En realidad yo no estoy viendo ese tema porque, a diferencia de mis otras películas en las que yo controlaba todo, ahora ese trabajo es de BRON Studios (el estudio a cargo de la producción)st. Actualmente se la están mostrando a compradores y distribuidores, están esperando tener la oferta indicada.

 

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