Las 5 películas más infravaloradas de Francis Ford Coppola

NOTA
Foto por: Paramount Pictures

El director Francis Ford Coppola es mundialmente aclamado por clásico como la trilogía de El Padrino y Apocalipsis ahora, pero éstas no son sus únicas películas valiosas.

Francis Ford Coppola es uno de los cineastas clave de la ola denominada como Nuevo Hollywood, la cual en los años sesenta y setenta revitalizó la industria cinematográfica americana con base en el cine de autor realizado por directores jóvenes como Martin Scorsese, Steven Spielberg, George Lucas, Brian De Palma y Michael Cimino. 

Coppola estudió en la UCLA, una reconocida escuela de cine de Los Ángeles, aunque tuvo sus primeras oportunidades laborales en la industria gracias al legendario productor de serie B, Roger Corman. Eventualmente, Coppola se convertiría en un cineasta de serie A, ganando el Oscar en 1971 por haber co-escrito el guión de Patton (1970)

En esa década, Coppola dirigió varias cintas que ahora son globalmente consideradas entre las mejores de todos los tiempos: el clásico sobre crimen organizado El Padrino (The Godfather, 1972) y su genial secuela El Padrino: Parte II (The Godfather: Part II, 1974), el thriller The Conversation (1974), y la épica desarrollada durante la Guerra de Vietnam Apocalipsis ahora (Apocalypse Now, 1979)

Francis Ford Coppola.

Coppola tuvo menos éxito en los años ochenta, siendo responsable de un par de grandes fracasos taquilleros - One from the Heart (1981) y The Cotton Club (1984) - que reafirmaron el fin del Nuevo Hollywood y de la era en la que los estudios le daban mayor libertad a los directores. 

Si bien desde los años noventa ha dirigido esporádicamente – solo siete filmes en 28 años – y se ha interesado en negocios ajenos al cine, como los hoteles y los vinos, Coppola nunca dejará de ser uno de los grandes cineastas americanos. En su amplia filmografía que se remonta hasta 1962, existen diversas joyas valiosas más allá de los clásicos antes mencionados; a continuación les presentamos cinco filmes dirigidos por Francis Ford Coppola que merecen mayor atención.

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5. The Outsiders (1983)

Esta película de época sigue a dos adolescentes (C. Thomas Howell y Ralph Macchio) que orgullosamente pertenecen el grupo de los greasers, jóvenes de la clase baja cuyos rivales son los llamados socs, quienes viven en el lado bonito de la ciudad. Mientras que sus compañeros mayores, interpretados por futuras estrellas como Matt Dillon, Emilio Estevez y Tom Cruise, odian a los socs. Disfrutan pelearse y, en el caso del personaje de Dillon, tienen antecedentes penales, mientras que los dos protagonistas son todavía inocentes y bienintencionados. Su personalidad los hace llevarse bien con dos chicas de la clase acomodada (Diane Lane y Michelle Meyrink), algo que no es bien visto por la banda rival y que cambiará para siempre el rumbo de sus vidas.

Con un soundtrack plagado de clásicos de rock ’n’ roll (hay varios temas de Elvis Presley), The Outsiders es una entretenida recreación de aquella época de peinados con vaselina y autocinemas. La cinta cuestiona la violencia de las pandillas y el círculo vicioso en el que pueden caer los jóvenes, aunque su desenlace resulta más cursi de lo que podría esperarse con Coppola. No deja de ser una historia coming-of-age que vale la pena. 

4. Dementia 13 (1963)

El productor/director Roger Corman es una leyenda viva por su manera de trabajar con bajos presupuestos, sus delirantes filmes de explotación, sus diversas adaptaciones cinematográficas de la obra de Edgar Allan Poe, y también porque gracias a él personalidades como Coppola, Scorsese Jack Nicholson, Ron Howard y James Cameron recibieron sus primeras oportunidades en la industria. A pesar de todo esto, las películas que traen el sello Corman continúan siendo menospreciadas, tal es el caso de Dementia 13, escrita y dirigida por un joven Coppola una vez que Corman ordenó un descarado rip-off para aprovechar el éxito de Psicosis (Pyscho, 1960)

Empero, y sin llegar a ser un filme redondo, Dementia 13 es bastante interesante. Su trama es inicialmente sobre una mujer americana que tratará de obtener la herencia de la madre irlandesa de su marido, una vez que este último fallece de un repentino infarto. Ni la madre ni los hermanos saben que el hombre ha muerto, al tiempo que la protagonista buscará aprovecharse tanto de una tragedia ocurrida años atrás (la muerte de la hermana menor) como de la naturaleza supersticiosa de su suegra para colarse en el testamento. Una vez establecido este escenario, Dementia 13 incorpora esos elementos que remiten a Psicosis y básicamente se convierte en un misterio que involucra a un asesino que ronda la propiedad de la familia en Irlanda. No es el thriller más logrado, pero nunca deja de ser entretenido. 

3. Tetro (2009)

Como mencionamos anteriormente, en los últimos años Coppola ha estrenado pocos filmes, por ende nadie puede culpar a quienes piensan que el veterano director ya dio todo lo que tenía que dar. Dicho esto, Tetro es indudablemente, y hasta ahora, la mejor película que Coppola ha hecho en el nuevo milenio. Filmada en la ciudad de Buenos Aires, Argentina, Tetro nos introdujo al actor Alden Enrenreich, quien interpreta a Han Solo en Han Solo: Una historia de Star Wars (Solo: A Star Wars Story, 2018)

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En su primer largometraje, Enrenreich le da vida a Bennie, un joven americano de 18 años que decide reencontrarse tras años con su hermano mayor Tetro (Vincent Gallo), un antiguo escritor que vive en Buenos Aires - la ciudad donde nació su famoso padre - junto con su novia Miranda (Maribel Verdú). Presentada en blanco y negro, con algunas escenas a color, Tetro es un excelente y emotivo drama sobre un hombre que decidió escapar totalmente de su tormentoso pasado y de su familia, y también acerca de un joven a quien prácticamente le fue arrebatado su derecho de conocer sus verdaderos orígenes.

2. Tucker: The Man and His Dream (1988)

Ágil biopic sobre Preston Tucker (Jeff Bridges dando una excelente interpretación), un hombre visionario al que le debemos elementos importantes del desarrollo automovilístico; Tucker, por ejemplo, abogó en los años cuarenta por la implementación de los cinturones de seguridad, acusando a las grandes compañías de carros de no preocuparse por la seguridad de sus usuarios. El personaje de Bridges es un hombre de familia que desde el inicio del filme se muestra como un carismático y positivo soñador que tiene el objetivo de crear “el auto del futuro”, pero que, naturalmente, se encontrará con dificultades para convencer a los inversionistas.

Tucker: The Man and His Dream expone la forma de actuar del intrépido Tucker, quien nunca se rendía y siempre encontraba una forma de acercarse a convertir su sueño en realidad, y al mismo tiempo se enfoca en un juego sucio por parte de las automotrices líderes que no iban a aceptar así de fácil a un nuevo competidor. Tucker se alzará como un visionario cuyo legado se debe resaltar, a pesar de que en su momento las automotrices y el gobierno lograron sacar a relucir su peor lado y desplazarlo de la industria. 

1. One from the Heart (1981)

Tras la caótica filmación de Apocalipsis ahora, Coppola necesitaba hacer algo totalmente diferente, así que decidió apostar por una película romántica, con tintes de musical, filmada completamente en sets construidos dentro del estudio de su compañía, American Zoetrope. El proyecto, One from the Heart, fue un fiasco de taquilla, ganando en Estados Unidos poco más de medio millón de dólares cuando su presupuesto había superado los $25 millones de dólares. Pero a distancia, se trata de una de las cintas visualmente más ricas de toda la filmografía del director. 

One from the Heart narra la historia de una pareja (Teri Garr y Frederic Forrest) que está a punto de celebrar su quinto aniversario. En la superficie todo parece estar bien, cada uno tiene un regalo para el otro, pero muy pronto queda expuesta una relación gastada, a tal grado que los dos pasarán el día de su aniversario con otras personas que acaban de conocer: ella con un mesero (Raúl Juliá) y él con una chica del circo (Nastassja Kinski).

Este colorido musical romántico, situado en Las Vegas y con influencia de la puesta en escena teatral, viene acompañado de una fina banda sonora compuesta por el mítico Tom Waits (colaborador usual de Coppola) y de un trabajo extraordinario del cinefotógrafo italiano Vittorio Storaro, claro antecedente de su rico juego de colores en Wonder Wheel (2017)

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