Directores que pusieron sus matrimonios en pantalla (y a sus cónyuges)

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El cine puede funcionar para muchas cosas; estos cinco directores lo utilizaron para arreglar sus problemas maritales, exponerlos e incluso iniciarlos.

Por Andrés Olascoaga | @AndresOlasToroX

 

El pasado fin de semana llegó a los cines mexicanos Nuestro tiempo, quinto largometraje del afamado y criticado director Carlos Reygadas, en el que, al igual que en algunas de sus películas previas, plantea un curioso paralelismo entre la ficción y su vida.

Si en Post Tenebras Lux ya se había inspirado en la llegada de su familia a Tepoztlán, donde Reygadas no slo tiene su vivienda fija sino también unos estudios de mezcla de audio, en su nueva película el director va más allá, exponiendo en pantalla una complicada historia sobre las dinámicas de poder en una pareja abierta utilizando como actriz principal a su propia esposa, Natalia López.

El resultado, aparte de ser tan visceral como lo pretenden ser todos los filmes del cineasta, nos permite recordar que el director de Japón y Batalla en el cielo, no es el primer realizador que decide ocupar el cine como terapia marital, trabajando con su pareja en tramas que involucran todo aquello que cualquier matrimonio esperaría jamás enfrentar.

Con la cinta de Reygadas aún en cines, enlistamos a cinco directores que decidieron arreglar, exponer o iniciar sus problemas maritales y descubrieron que, la muerte no es tan necesaria para separar a una pareja, a veces solo se necesita de una cámara de cine.

 

Woody Allen, Diane Keaton y Mia Farrow

Getty Images

Para quienes conocen la filmografía de Woody Allen, no les sorprenderá que el filtro que separa la vida privada del cineasta neoyorkino y su obra es muy delgado. Por ejemplo, su primera esposa lo demandó por hacer una broma sobre la violación de la que había sido objeto años antes en uno de sus shows de stand up y su tercera esposa, la también actriz Diane Keaton protagonizó e inspiró Annie Hall (dato curioso, Keaton en realidad se llama Diane Hall) y participó en Manhattan, donde el cineasta contaba la historia de un escritor que mantenía una relación con una joven de 17 años al mismo tiempo que frecuentaba a la amante de su mejor amigo (sí, al parecer también ocupaba el cine como terapia psicológica… o para presumir su extraña vida).

Su siguiente pareja, Mia Farrow, también se convirtió en una musa para Allen, quien trabajó con ella hasta que su relación de 12 años terminó entre acusaciones de abuso sexual y pleitos legales. Para citar al director, “algunos matrimonios acaban bien y otros duran toda la vida”.

 

Ingmar Bergman y Liv Ullmann

Archivo

Claro que Woody Allen no fue el primer famoso director que enlistó a su esposa dentro de sus proyectos más personales. El cineasta sueco Ingmar Bergman también solía invitar a sus parejas a sus filmes. Su primera esposa, la pianista y coreógrafa australiana Else Fisher trabajó con él dentro y fuera del cine, participando como directora en algunas de sus obras e incluso apareciendo como la responsable de la coreografía de El séptimo sello (Det sjunde inseglet).

Su relación más prolífica, al menos en la pantalla, fue con la actriz Liv Ullmann, a quien el director reconoció como una de sus musas. La colaboración entre Ullmann y Bergman dio como fruto nueve de los proyectos finales más interesantes del realizador europeo, incluyendo Sonata de otoño (Höstsonaten), El huevo de la serpiente (Ormens ägg), Cara a cara (Ansikte mot ansikte) y, curiosamente, Escenas de un matrimonio (Scener ur ett äktenskap), miniserie donde Ullmann interpretaba a Marianne, una mujer que, tras una serie de problemas, decide romper con su matrimonio sin perder la relación que la une con su aún marido, Johan.

 

Sam Mendes y Kate Winslet

En el set de Solo un sueño, en el que Mendes dirige una escena íntima a su entonces cónyuge

Bien dicen que el amor surge de la admiración y quizá eso fue el motor que impulsó al director británico Sam Mendes a acercarse a la famosa actriz Kate Winslet –que batallaba por alejarse de la fama de Titanic refugiándose en el teatro londinense– en 2001. De su encuentro surgió una relación que duró diez años… y una película, Solo un sueño (Revolutionary Road), donde Mendes tuvo a bien juntar a su esposa con su gran amor juvenil (al menos en el cine), Leonardo DiCaprio, en una trama que involucraba todas las inconformidades de un matrimonio aparentemente perfecto en los años 50.

El afortunado resultado en crítica, con Winslet ganando el Globo de Oro a Mejor Actriz Dramática en 2009, no se compara con el impacto que tuvo en el matrimonio, que terminó un par de meses después. Otro dato curioso: Winslet ganó su anticipado y merecido primer Oscar un año antes de completar su separación con el director inglés, sumándose a la lista de actrices que se divorcian después de ganar la estatuilla dorada, como Sandra Bullock, Reese Witherspoon, Renée Zellweger y… Rachel Weisz.

 

Darren Aronofsky, Rachel Weisz y Jennifer Lawrence

Entertainment Weekly

Hablar del caso de la actriz Rachel Weisz y el director Darren Aronofsky puede ser un tanto difícil, especialmente por la locura a la que podemos culpar de su divorcio: La fuente de la vida (The Fountain), una extraña y desafortunada película con toques de ciencia ficción y new age que surgió del interés que Aronofsky tenía por profundizar en temas como el amor, la muerte, la teología, el tiempo y un par de tópicos históricos y metafísicos más. Aunque el filme había iniciado como un proyecto más en la filmografía de Brad Pitt y Cate Blanchett, una escalada en el presupuesto y los constantes cambios en la estructura dramática de la cinta orillaron al cineasta a tomar a su entonces esposa como protagonista, convirtiéndola en el objeto de sus locuras y obsesiones plasmadas en celuloide. La película fue un ligero tropiezo en la carrera del cineasta –que después pudo recuperarse con El luchador y El cisne negro–, e inició una serie de problemas con Weisz, de quien se divorció cuatro años más tarde.

Por cierto, el también director de Réquiem por un sueño (Requiem for a Dream) parece que no entendió que jamás debe poner a su pareja a protagonizar un filme motivado por sus extravagantes intereses, pues años más tarde, en 2017 para ser más específicos, terminó una relación de más de un año con la actriz Jennifer Lawrence, gracias a su trabajo en ¡Madre! (Mother!), otro proyecto del cineasta que recibió más reclamos que halagos, incluso en un ámbito más personal. 

 

Emilio “El Indio” Fernández, Gladys Fernández, Dolores del Río y Columba Domínguez

Obviamente no podemos dejar fuera a uno de los representantes más importantes del cine nacional: el director Emilio “El Indio” Fernández, cuya fama y gloria en las filas de nuestra cinematografía también fueron acompañadas por sus parejas, entre ellas la actriz y bailarina cubana Gladys Fernández, la leyenda del Cine Mexicano Dolores del Río, y la reconocida intérprete Columba Domínguez, figura que acompañó a “El Indio” a lo largo de toda su vida profesional, a pesar de la corta duración de su matrimonio.

Se dice que Fernández conoció a Domínguez en una fiesta y quedó inmediatamente encantado con su belleza. Con el tiempo, Fernández comenzó una relación que abarcaría el terreno sentimental y profesional, convirtiéndola en la actriz principal de filmes como Pueblerina, el primer protagónico de la actriz bajo sus órdenes; Un día de vida; La bienamada; Cuando levanta la niebla y Pueblito. Tras el fin de su matrimonio, Emilio y Columba siguieron frecuentándose dentro y fuera de la pantalla, hasta la muerte del cineasta en 1986.

 

¿Conoces otra pareja cuyo amor ha trascendido la pantalla?

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