Director de la semana: Carlos Carrera

NOTA
Foto por: Corazón Films

Puede presumir de una Palma en Cannes, una nominación al Oscar, varias al Ariel y haber dirigido la que en su momento fue la película más exitosa y comentada del Cine Mexicano. ¿Lo conoces?

Por Carlos Ochoa / @Charles_Ryder

Foto: Cineteca Nacional

Esta semana llega por fin a cartelera una de las películas mexicanas animadas más esperadas de los últimos años. Se trata de Ana y Bruno (2017), que nos cuenta la historia de Ana, una curiosa niña que decide escaparse del hospital psiquiátrico donde se encuentra su mamá para buscar a su padre y, juntos, poder rescatarla. En el trayecto conocerá a un montón de seres fantásticos extravagantes y divertidos con los que vivirá emocionantes aventuras, elementos por los que la película ha sido comparada con los largometrajes de Guillermo del Toro por su mezcla de fantasía con realidad, la pérdida de la inocencia y el uso de seres imaginarios y monstruosos. La película está dirigida por Carlos Carrera, quien lleva atado al proyecto más de diez años desde su concepción en equipo con el productor Pablo Baksht, y que además de ser un animador consagrado, tiene un buen puñado de largometrajes en su haber, algunos de los cuales seguramente te serán conocidos. Hoy en Sector Cine, te contamos un poco de su trayectoria y filmografía.

Corazón Films

Sus inicios

1. Carrera nació en la Ciudad de México en 1962 y es egresado tanto de la Universidad Iberoamericana, donde estudió comunicación, como del Centro de Capacitación Cinematográfica, donde realizó sus estudios de cine. Inició su carrera con cortometrajes tanto de ficción animada como de tipo documental, y lanzó su ópera primera en 1991. Protagonizada por Eduardo López Rojas y Arcelia Ramírez, La mujer de Benjamín, una historia sobre un hombre que secuestra a una mujer cuando no consigue seducirla por medio de cartas de amor, resultó ser todo un éxito ante el público y la crítica, y un primer gran paso en su carrera. El filme le valió a Carrera el Ariel a Mejor Ópera Prima, cuatro nominaciones más (entre ellas Mejor Película) y diversos galardones provenientes de festivales internacionales, como el Premio de la Crítica del Festival de Cine Iberoamericano de Huelva.

IMCINE

 

Consagración en México

Tras un segundo largometraje titulado La vida conyugal (1992), adaptación de la novela de Sergio Pitol sobre una mujer que decide asesinar a su marido cuando se entera de su infidelidad, Carrera cimentó su presencia en el Cine Mexicano con Sin remitente (1995) y Un embrujo (1998), dos películas con las que además demostró su flexibilidad en cuanto a temas y estilos. La primera, un drama sobre un hombre viejo que mantiene una rencilla con su joven vecina que provoca que ella decida jugarle una broma con cartas, solidificó los intereses temáticos del director con su exploración de la soledad, el amor no correspondido y el arrepentimiento, tópicos que ya había planteado desde su ópera primera. La segunda, un drama histórico sobre un chico de trece años que se enamora de una profesora en el México posrevolucionario de los 30, gozó también de gran éxito y le permitió entrelazar una aparentemente sencilla historia de amor con un cierto comentario social y político sobre la ignorancia y la corrupción de la época que resonó fuertemente con la audiencia mexicana. Ambos filmes fueron reconocidos por la Academia Mexicana de Cine y le valieron a Carrera sus primeros dos Arieles como Mejor Director y dos nominaciones a Mejor Película.

 

Su roce con el Óscar

El gran año de Carrera llegaría en 2002 con el estreno de El crimen del padre Amaro, adaptación de la novela portuguesa escrita por José Maria Eça de Queirós y que contó con las actuaciones del entonces emergente Gael García Bernal y Ana Claudia Talancón. Centrada en la corrupción moral de un joven sacerdote recién ordenado debido a su trato con la política local y su atracción hacia una joven catequista, la película fue todo un éxito en México a pesar de la ola de controversias que causó dentro de las facciones religiosas conservadoras del país que buscaron suspender la proyección de la película. El crimen del padre Amaro se adueñó de los Premios Ariel de ese año quedándose con una buena parte de los galardones, entre ellos Mejor Película, Dirección, Guion Adaptado, Edición y Coactuaciones, y su fuerza llegaría incluso a los Estados Unidos, donde también gozó de muy buena taquilla y logró colarse en el quinteto de las finalistas nominadas al Óscar a Mejor Película Extranjera en 2003, el cual fue otorgado a la alemana En algún lugar de África (Nirgendwo in Afrika, 2001).

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Su paso por la animación

Desde sus inicios, Carrera ha tenido una afinidad e interés por realizar cortometrajes animados que a la fecha suman más de seis. El más famoso de ellos es El héroe (1993), en el que colaboró por primera vez con Pablo Baksht y que en palabras de ellos sembró los inicios del proyecto que se convertiría en Ana y Bruno años más tarde. El cortometraje, que relata el rescate de una chica a punto de suicidarse en el metro, no solo le valió el Ariel a Mejor Corto Animado, sino que traspasó fronteras y se ganó la Palma de Oro en el Festival de Cannes en la categoría de cortometrajes. Su experiencia con la animación lo llevó a fungir como asesor creativo para la película de ciencia ficción Imaginum (2005), que contó con la voz de Eugenio Derbez.

Otros proyectos

Desde finales de la década pasada, Carrera ha dirigido su talento a diferentes áreas de la industria en México. Sus películas El traspatio (2008) y De la infancia (2010) estuvieron enfocadas en la representación de la violencia que se vive en nuestro país desde dos aristas diferentes: la primera, sobre los feminicidios ocurridos desde hace décadas en Ciudad Juárez, y la segunda sobre el impacto de la violencia del narcotráfico en los niños. Ambas gozaron de buena recepción. Al mismo tiempo, ha trabajado como director de capítulos de varias series de televisión, entre ellas Capadocia (2008 – 2012) y Dos lunas (2014), así como colaborador en proyectos antológicos como La habitación (2016). Con tremenda trayectoria detrás de él y la bendición de Guillermo del Toro tras haber quedado encantado con Ana y Bruno durante su proyección en el Festival de Annecy el año pasado, no cabe duda que esta nueva aventura podría convertirse en todo un parteaguas en la animación digital de nuestro país. Cuéntanos, ¿conocías ya a Carlos Carrera? ¿Cuál es tu película favorita?

 

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