Muere Kelley Mack, actriz de ‘The Walking Dead’, a los 33 años

Muere Kelley Mack, actriz de ‘The Walking Dead’, a los 33 años

Kelley Mack, actriz estadounidense conocida por su papel de Addy en la novena temporada de The Walking Dead, ha fallecido a los 33 años en su ciudad natal, Cincinnati (Ohio). La causa de la muerte ha sido un glioma, un tipo de tumor que afecta al sistema nervioso central, según ha confirmado su familia a través de un comunicado difundido en redes sociales.

Mack, cuyo nombre real era Kelley Klebenow, murió el pasado sábado 2 de agosto acompañada de sus seres queridos y en un entorno tranquilo, según ha detallado su entorno cercano.

Reconocida por su talento, carisma y entrega

Aunque su papel más recordado fue en The Walking Dead, Mack también participó en series como Chicago Med y 9-1-1, y dejó huella como productora en varias producciones independientes.

Tras conocerse la noticia, colegas de profesión y seguidores han llenado las redes sociales de mensajes de cariño y admiración. Una de las más destacadas fue Alanna Masterson, compañera de reparto en The Walking Dead, quien escribió: “Estoy muy orgullosa de haber luchado junto a ella en nuestro último episodio”.

Una vocación que nació en la infancia

La carrera de Kelley Mack se empezó a forjar desde muy joven. A los 16 años ya había ganado el Premio Visionario Estudiantil en el Festival de Cine de Tribeca por The Elephant Garden, proyecto en el que también trabajó como guionista junto a su madre.

Estudió en Hinsdale Central High School y se licenció en Cinematografía en la Universidad Chapman de California, donde se consolidó como una voz creativa dentro del mundo audiovisual.

Antes de entrar de lleno en la industria del cine y la televisión, participó en anuncios publicitarios para marcas como Dr. Pepper, Dairy Queen o Ross Stores. Su salto definitivo a la actuación llegó con títulos como Broadcast Signal Intrusion (2021), Delicate Arch (2024) y Universal (2025), esta última aún pendiente de estreno y donde también ejerció como productora ejecutiva.

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Además, prestó su voz en la versión original de la oscarizada Spider-Man: Into the Spider-Verse (2018), dando vida al personaje de Gwen Stacy junto a la actriz Hailee Steinfeld.

Una lucha silenciosa contra la enfermedad

Aunque en los últimos años se mantuvo alejada del foco mediático, Kelley no dejó de trabajar en proyectos propios y de apoyar a colegas en los suyos. Su familia reveló que el glioma en la médula espinal le fue diagnosticado años atrás y que la enfermedad fue avanzando progresivamente, afectando su salud, pero nunca su entusiasmo.

“Su energía era contagiosa y su dedicación al trabajo inspiró a muchas personas, tanto dentro como fuera de la industria”, señaló su familia en el comunicado.

Un legado que permanece

Kelley Mack deja atrás una carrera prometedora que, aunque truncada, ha dejado una huella emocional en muchos espectadores. Su visión creativa, su pasión por contar historias y su cercanía humana la convirtieron en una figura muy querida dentro de la comunidad artística.

A Mack le sobreviven sus padres, Kristen y Lindsay Klebenow; su hermana Kathryn; su hermano Parker, también actor; sus abuelos Lois y Larry Klebenow; y su pareja Logan Lanier.

“Una luz tan brillante y ferviente se ha trasladado al más allá”, escribió su familia en una publicación que acompañaba una imagen de la actriz y sus seres queridos.

Más allá de la pantalla, el legado de Kelley Mack vive en su forma de entender el arte, en los personajes que interpretó y en el recuerdo de todos los que la conocieron.

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