Memento Mori 3 final explicado

Memento Mori Temporada 3: Final Explicado

🔴 [ALERTA SPOILER] Este post contiene spoilers.

‘Memento Mori’ llegó a su fin el 1 de agosto con el estreno de su tercera temporada, y lo hizo dejando una estela de sangre, venganza, conspiraciones… y una última mirada al horizonte cargada de simbolismo. La historia de los gemelos Augusto y Orestes —ambos interpretados por Yon González— se cierra con un episodio final que lleva por título Consummatum Est, y que sirve como broche a una serie que, a pesar de sus excesos, mantuvo al público enganchado desde el principio.

Un repaso rápido

Para quien haya vivido debajo de una piedra, Memento Mori está basada en la trilogía literaria Versos, canciones y trocitos de carne de César Pérez Gellida. Su primera temporada fue una de las grandes sorpresas de Prime Video en 2023, acumulando más de dos millones de espectadores únicos. La historia nos ha llevado por una oscura red de asesinatos, pasados turbios, dobles identidades y crímenes que rozan el juego filosófico.

La tercera temporada, compuesta por apenas cuatro episodios, se propuso cerrar todos los arcos argumentales, en especial los de Erika, Sancho y los gemelos. Y aunque logra atar cabos, lo hace dejando un sabor algo agridulce.

Antes de ir con el final, hay que tener en cuenta de que todo lo que sucede viene precedido por la muerte de Orestes al final de la temporada 2. Cuando Orestes fallece a manos de Sancho, Augusto planea llevar a cabo su venganza a la par que culminar su «obra».

Erika toma justicia por su mano

La temporada arranca con Erika decidida a descubrir quién fue realmente su padre y qué ocurrió con su madre. En un movimiento que marca su evolución definitiva como personaje, mata al asesino de su madre desconectando su respirador en un hospital. Este acto, lejos de ser simplemente venganza, representa el cierre de un trauma que la ha perseguido durante años. Resulta que el asesino de su madre es el padre del agente de la Interpol que está trabajando en el caso.

Erika mata al asesino de su madre, que resulta ser padre del agente de la Interpol

La revelación de que su padre, Carapocha, era un asesino a sueldo, añade más capas al dilema moral que enfrenta Erika, y se convierte en el motor de las decisiones que tomará al final del episodio.

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Augusto, el showman hasta el final

Mientras tanto, Sancho logra capturar a Augusto, el más peligroso y retorcido de los gemelos, gracias a una trampa con la ayuda de Erika. Pero interrogar a Augusto es como intentar atrapar el humo con las manos. Responde con frases crípticas, suelta latines innecesarios y bordea constantemente la parodia. Yon González, aunque magnético en pantalla, parece haberse entregado a una caricatura que pierde fuerza cuanto más se prolonga.

Interrogatorio de sancho a Augusto en el capítulo final de Memento Mori

El interrogatorio no lleva a nada, y por razones algo cuestionables, la policía lo deja libre con vigilancia, para tenderle otra trampa, una vigilancia que Augusto esquiva con una facilidad insultante.

Una última jugada

Sancho, cansado de la inoperancia del sistema, decide ir tras Augusto él solo, en una escena que cumple todos los requisitos del duelo clásico entre héroe y villano. Pero Augusto, siempre un paso adelante, le tiende una emboscada y le dispara. Cuando se dispone a rematarlo, aparece Erika y le dispara a él, acabando de una vez por todas con su reinado del terror.

Erika apunta a Augusto con una pistola, mientras que él apunta a Sancho. Erika termina disparando.

Pero claro, Augusto no iba a irse sin dejar su sello. Con su muerte, se activa un vídeo pregrabado donde presume de sus crímenes, asegurándose así de permanecer en la memoria colectiva. Es su forma retorcida de alcanzar la inmortalidad: no como hombre, sino como mito oscuro.

¿Erika seguirá los pasos de su padre?

En la escena final, vemos a Erika en una casa junto al mar, reflexiva, con la libreta que contiene los nombres de las víctimas de su padre. Allí está escrito el nombre de Augusto, el objetivo que ya ha cumplido. El gesto de abrir ese cuaderno y mirar hacia el horizonte sugiere que ha aceptado finalmente su destino como sucesora, o al menos que ha cruzado una línea de la que ya no puede volver.

Erika toma el relevo de su padre y hereda la libreta negra con los nombres de objetivos a matar.

Este final deja abierta la interpretación: ¿es Erika la nueva Carapocha? ¿Ha decidido abrazar esa vida de violencia, ahora que ya ha probado lo que es hacer justicia por su cuenta? La serie no lo dice de forma explícita, pero todo apunta a que sí.

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¿Un cierre a la altura?

La tercera temporada de Memento Mori cierra todas sus tramas, pero lo hace con más ruido que impacto real. Hay giros predecibles, diálogos que a ratos suenan forzados, y decisiones narrativas que parecen más funcionales que orgánicas. El personaje de Augusto, que fue fascinante en la primera temporada, se vuelve casi autoparódico, perdiendo fuelle conforme pasan las temporadas. Y aunque Erika y Sancho intentan mantener el peso emocional de la historia, no siempre consiguen levantar el conjunto.

Aun así, el cierre es coherente dentro de su universo: oscuro, ambiguo y con un mensaje claro sobre las consecuencias de la violencia heredada. Memento Mori termina como empezó: provocando preguntas sobre justicia, identidad y legado.

¿Habrá temporada 4?

No. El final de la temporada 3 ha dado un cierre definitivo a Augusto, que ha corrido la misma suerte que su hermano Orestes. Por lo tanto no tendría sentido seguir sin la dupla de gemelos (Yon González).

Pero sí que vemos posible un Spin-off con Erika como protagonista. Al tomar el relevo de su padre como ejecutora y tener en sus manos la libreta negra, podría tener su propia serie. Hablaremos más sobre ello pronto.

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